CHARLES DICKENS: La realidad más dura, ayer y hoy

  • Retrato de Charles Dickens. | Museum of London

    Por María Jesús Hernández ( El Mundo, España).   Algunos los sufrió. Otros los vivió. Todos los denunció. Dickens plasmó la realidad más dura de la naturaleza humana dejando paso a sus tormentos. Males que azotaban la sociedad del XIX y que hoy la siguen zarandeando.

Explotación infantil

Humillación, abandono, soledad, todo ello aderezado con la losa del trabajo. Sí, un niño es el protagonista de esta secuencia. «Yo no recibía ningún consejo, ningún apoyo, ningún estimulante, ningún consuelo, ninguna asistencia de ningún tipo, de nadie que me pudiera recordar. ¡Cuánto deseaba ir al cielo», reza David CopperfieldEl hijo predilecto del autor vio la luz en 1849; más de un siglo y medio después, desde la Organización Internacional del Trabajo (OIT) alertan de que más de 215 millones de menores están trabajando —un 40,2%—. De las condiciones mejor ni hablar. O sí. 115 millones realizan trabajos forzosos, tareas peligrosas como siervos o son sometidos a explotación sexual.

Delincuencia

Dickens disecciona y saca a la luz lo peor del ser humano; también lo mejor. En ‘Oliver Twist’—anterior a ‘David Copperfield’—, el escritor fue un paso más allá. A la soledad del huérfano y al trabajo infantil, añadió la delincuencia. No hay necesidad de mirar hacia la Inglaterra victoriana para enfrentarnos con esta realidad, basta con echar un vistazo a la prensa. Los abusos y la explotación de menores por mafias no se reducen a carteristas. Utilizados como piezas clave para introducir droga, unos; como gancho para despertar la conciencia de la gente, otros. Y en el extremo, los niños soldado —según datos de Unicef y otras organizaciones, se estima que hay 300.000 niños y niñas menores de 18 años que participan en más de 30 conflictos armados en todo el mundo—. Al igual que ‘Oliver Twist’, demasiados menores siguen buscando hoy su lugar en la sociedad.


Prostitución

La muerte de Nancy en ‘Oliver Twist’ no dejó  mucha huella en los lectores. Fue años después cuando Dickens decidió elevar el asesinato (real) de esta prostituta a categoría de novela (‘Murder of Nancy’). Dickens humaniza a estas mujeres y las muestra como víctimas del sistema de la época. Pero de nuevo, no hablamos de épocas. La vulnerabilidad de este colectivo sigue latente, a merced de proxenetas, mafias o de la necesidad económica. Invisibles para la sociedad, medio millón de mujeres son explotadas en los mercados europeos de prostitución, según la Asociación para la reinserción de la mujer prostituida (APRAMP), que recoge datos de la Organización Internacional de Migraciones.

Desigualdad, ambición, dinero…

Podría ser el argumento de cualquier novela ambientada en el siglo XXI. Pero no, son los ingredientes de ‘Grandes Esperanzas‘, considerada por muchos expertos la obra más perfecta del británico. Cuestión de valores, de esencia. En ella, Dickens desgrana el precio que hay que pagar para ascender en la escala social. Dos siglos después, los estratos sociales no están tan marcados por la sangre, o el abolengo, pero sí por el dinero. Elemento que tampoco se le escapó a Dickens y que mueve su obra ‘Nuestro común amigo’.


La avaricia y sus consecuencias

Enriquecerse a costa de lo que sea o de quien sea es la meta de Ebenezer Scrooge, el protagonista de ‘Canción de Navidad’. De nuevo la denigrante situación de la clase proletaria y el maltrato a los niños y jóvenes trabajadores, bajo su pluma. La avaricia sin límites y la insolidaridad enmarcan este relato, donde su protagonista se diferencia poco o nada de algunos empresarios actuales. Trabajadores sin papeles, sin contratos, en condiciones deplorables… No hay cifras ni estadísticas exactas, pero según datos manejados por la UE, entre 1,9 y 3,8 millones de irregulares residían en los 27 estados en 2008. Gran parte de ellos trabajando sin papeles, siendo así más vulnerables a la explotación y la discriminación. Dejando a un lado los extremos, hay otras situaciones laborales también cuestionables. En 2009, un estudio cifraba en más de 2 millones las personas que padecían en España acoso psicológico habitual en su ambiente laboral.

Desgobierno y corrupción

Un gobierno incompetente, una sociedad hipócrita y un sistema caduco. La ineficiencia y la corrupción no entienden de siglos. Ya los denunciaba Dickens en ‘La pequeña Dorrit’, la sátira que también le dedica su espacio a la banca. Dickens centra la acción de esta obra en la cárcel de deudores y evidencia el absurdo de encerrarlos, sin posibilidad de trabajar, hasta que no pagaran sus deudas. Pone en la picota la «innecesaria» burocracia de la Hacienda británica creando un ‘Departamento del Circunloquio’ para ‘no hacer nada’ y describe cómo uno de los protagonistas pierde su fortuna tras invertir en el banco Merdle, supuestos visionarios de las finanzas, que resultaron no serlo tanto. ¿Suena familiar?


La (in)justicia

Dickens arremete contra el sistema judicial y sus fallos en ‘La casa desolada’. Leyes obsoletas, procesos lentos y eternos… La frustración social con este poder era tal, que el autor no dudó en emplear mano dura —algo en lo que también influyó su experiencia como empleado de justicia—. Años después, en 1870, llegó una reforma. La decepción con el sistema judicial sigue de actualidad: el 64,5% de los españoles no confía en la Justicia, según una encuesta realizada en 2012 por Sigma Dos. La Ley del Menor, polémica tras los asesinatos de Mari Luz y Marta del Castillo, junto a los numerosos casos de corrupción y su resolución, han provocado una reacción negativa y de desconfianza en la sociedad. La ley del aborto, la elección del CGPJ o las tasas para los recursos también están en el ambiente y en la agenda de prioridades del recién nombrado ministro, Alberto Ruiz-Gallardón.

Conflictos y revueltas

En ‘Historia de dos ciudades’, Dickens olvida a los niños para sumergirse en la Revolución Francesa. Detalla el terror, las ejecuciones, la violencia y las víctimas del conflicto. Confronta las realidades de Inglaterra y la Francia revolucionaria en la historia del doctor Manette (entre otros), un noble inocente, que tras pasar años encarcelado, logra salir y viaja a Londres. Salvando las distancias de la época y del origen de las revueltas, el horror de la guerra y la venganza sobre los vencidos sigue ahí. En la actualidad, hay más de 30 conflictos armados, a los que hay que sumarle las más de 80 zonas de tensión. En la obra de Dickens, el doctor Manette pudo regresar a Francia. Hoy, ACNUR cifra en 48 millones el número de refugiados en el mundo —muchos huyendo de estos conflictos—, que no saben si algún día podrán regresar a su país.

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Acerca de jmundaca

Papà de Daniela y Matilda, esposo de Pilo. Periodista, insatisfecho, feliz y con esperanzas permanentes.
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